ARCO DE BERÀ

Presidiendo el paso de la Via Augusta, se erige el arco de Berà. Se trata de un arco honorífico de dimensiones considerables que ha sido reformado y transformado a lo largo del tiempo. El arco posee un epígrafe laudatorio cuya dedicatoria hace referencia a Lucius Licinius Sura, un miembro de la élite tarraconense originario de Celsa (Aragón) que contó con el apoyo imperial para erigirlo. Este tipo de arcos tenía un valor sagrado y se construían en lugares relevantes, como los límites de dos propiedades, la existencia de un puente o un río, etc.

ARQUITECTURA

©Pepo Segura

Se trata de un arco de una sola abertura, con laterales edificados sobre zócalos lisos y paredes decoradas con pilastras acanaladas de orden corintio. Hemos de reconstruir el Arco de Berà con un cuerpo principal que descansa sobre dos grandes zócalos o podios cuadrangulares de doble cuerpo, una única obertura central y con los laterales decorados con cuatro lesenas en forma de columnas de orden corintio, dos a cada lado de la abertura central. Las lesenas y el arco central estarían coronados por un entablamiento simple, con arquitrabe liso sin las fasciae o bandas habituales y un friso superior que contenía la parte final de la inscripción dedicatoria con la cláusula testamentaria, el verbo explicativo de la acción y la autorización de la obra.

©Ferran Gris, Joaquín Ruiz de Arbulo | Setopant.com

INSCRIPCIÓN

©Pepo Segura

Sobre el arquitrabe de la cara norte del arco se sitúa en la actualidad un texto epigráfico. En realidad su posición original estaba situada en la cara opuesta. La buena conservación de la inscripción permite reconstruirla con precisión: “Ex testamento L(uci) Licini L(uci) f(ilii) Serg(ia tribu) Surae consa[-cratum/craverunt]”, su traducción es: “Consagrado siguiendo las cláusulas del testamento de Lucio Licinio Sura, hijo de Lucio, inscrito a la tribu Sergia”. Este texto permite vincular la construcción con Lucio Licinio Sura y asociarlo a las élites del territorio. Gracias al documento epigráfico es posible datar la construcción del arco entre el XV a. C. i el V d. C.

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RESTITUCIÓN

©Pepo Segura

El Arc de Berà ha padecido a lo largo de su historia numerosos expolios, reformas y transformaciones que han modificado su fisonomía original. En la parte superior se erigiría un pedestal o cuerpo superior en el que se extendería un documento epigráfico vinculado con el que sí se ha conservado. Por encima de esta estructura es más que posible que se situase una galería de imágenes de bronce con miembros de la familia imperial. El coronamiento del arco, así pues, sería mucho más sofisticado del que encontramos en la actualidad.

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HISTORIOGRAFÍA

Alexandre de Laborde

“El año 1840, la visita prevista en Tarragona de la reina Isabel II, acompañada del general Espartero, motivó una gran intervención de restauración del monumento. El comandante militar de Tarragona decidió rebautizar el arco como el Arco de la Paz, con motivo de la visita real, y adornarlo como si fuera una puerta de entrada en Tarragona para una comitiva que bajaba desde Barcelona. La obra, muy documentada en el Archivo Comarcal del Baix Penedès, se hizo durante el verano del 1840 y cambió radicalmente la fisionomía del arco con un nuevo coronamiento.

c. 1930 J.A.D.

El camino y, posteriormente, carretera entre Tarragona y Barcelona pasó siempre por debajo del arco al menos hasta la década de los treinta. La evolución del automóvil hizo necesaria una carretera más rápida que obligó a desviar el recorrido para rodear el arco, tal como lo vemos actualmente.”

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