TORRE DE LOS ESCIPIONES

En un excelente estado de conservación, la denominada torre de los Escipiones es en realidad un mausoleo turriforme monumental. La estructura, que estaría rematada en una cubierta piramidal, pintada y decorada con relieves todavía hoy visibles, alojaría el enterramiento de un importante miembro de la sociedad tarraconense. Su situación junto a la Via Augusta responde a la legislación romana que prohibía enterrar dentro de las ciudades.

ARQUITECTURA

©Ferran Gris, Joaquín Ruiz de Arbulo | Setopant.com

La denominada Torre de los Escipiones es un monumento funerario turriforme. Se trata de una construcción realizada con sillares, con planta cuadrangular (4,47 por 4,72 m) y una altura conservada de 9 metros aproximadamente. Por sus características, este mausoleo se inserta en la tradición de tumbas turriformes denominadas “edículos de diversos cuerpos” característica de la época tardorrepublicana y contemporánea a tumbas similares conocidas de Italia, la Galia y el norte de África. Por su tratamiento y su decoración escultórica, esta tumba familiar resulta indicativa de la introducción en Tárraco de los cultos orientales de la Magna Mater, en este caso desde la perspectiva culta de una de las grandes familias de la colonia.

ATIS

©Pepo Segura

Dos relieves escultóricos de Atis se representan en el cuerpo central del edificio. Se trata de una divinidad de marcado carácter oriental del compañero de la diosa Cibeles vinculado a ritos anuales de muerte y resurrección. Se trata de dos figuraciones de Atis como genios funerarios representados con vestidos y ropas orientales, sombreros frigios, bracae o pantalones abombados con las manos cruzadas. Los Atis tenían una capa de revestimiento de estuco que todavía hoy conserva restos de la policromía en rojo. Los colores intensos fueron, así pues, una de las características decorativas del monumento.

©Ferran Gris, Joaquín Ruiz de Arbulo | Setopant.com - ©Pepo Segura

INSCRIPCIÓN MONUMENTAL

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Una inscripción monumental presidía el conjunto arquitectónico. Pese al mal estado de conservación del texto, casi ilegible, los epigrafistas han podido restituirlo. Se trataba de una oración fúnebre desarrollada en dos líneas superpuestas insertadas en el marco de una tabula ansata. La transcripción dice “Ornate ea quae linquit opera, se vitae suae rebus positis negligens / unum statuit enim suis epulchrum ubi perpetuo remaneant”, cuya traducción es: “Exaltar las obras que dejó al morir. Olvidándose de él, erigió para los suyos un único sepulcro donde ha de permanecer para siempre”.

INSCRIPCIÓN DESAPARECIDA

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Una segunda inscripción formaba parte del mausoleo, pero ha desaparecido. Este epígrafe se situaba entre los dos Atis, en una placa cuadrangular de mármol blanco o piedra caliza. Sabemos de la existencia de este texto gracias al análisis del edificio, pero también a una cita de Pons d’Icart datada el año 1572 y a diversos testimonios que muestran como la actividad expoliadora derivada del afán de adquirir antigüedades de miembros de la jerarquía eclesiástica motivaron la extracción de la pieza epigráfica.

BAJORRELIEVE

@Pepo Segura

En el tercer cuerpo superior del mausoleo, en la fachada delantera, se localiza un bajorrelieve de dos figuras en pie bajo un sencillo arco rebajado; presumiblemente la pareja cuyos restos descansaban en la torre. Solo es posible apreciar el contorno de sus formas, y es probable que ambas estuviesen en realidad modeladas directamente sobre la argamasa que las recubría. El arco se repite en las dos caras laterales, razón por la que podemos imaginar que la torre estaba preparada para acoger sucesivamente diferentes matrimonios descendientes de la familia.

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